domingo, 29 de abril de 2012

Las hormigas Arrieras en una rama de naranja agria

           En las vacaciones pasadas, entre diciembre y marzo, cuando estuve en Montero (distrito de Ayabaca, en la sierra de Piura), realicé este trabajo. En ese lugar mi familia tiene una chacra inmensa que se pierde en los recuerdos del ganado vacuno, la crianza de gallinas, de patos y de chanchos, y en la importancia de esta chacra (el fundito, la parcela, el terreno, la inverna…) como bastión integrador de los Campos, mi apellido materno.

      
   En la chacra, una de mis aficiones siempre ha sido seguir el curso de la línea invisible del recorrido que las hormigas hacen cuando trabajan. En la primaria las mataba, impedía que lleguen a su destino; en la secundaria las perdí de vista, pues me vine a estudiar a Piura. 









   
       Con la universidad, y con todo el arrebato de los conocimientos en cine y fotografía, las perspectivas cambian. Cuando tenía 10 años no pensé verlas así, tan grandes, en la pantalla de la Pc.











Entonces, en este viaje a Montero, tenía en mis manos una  cámara Olympus S740 de 7.1 megapixeles, con 5x optical zoom, y después de decenas de tomas a estas Hormigas Arrieras, pude concretar lo que tanto tiempo quise. 
Aquí las seleccionas, las más bacanes!

      
                                           






LOS TIEMPOS ESTÁN CAMBIANDO

         Si existe algún álbum que represente las turbulencias políticas de los Estados Unidos en la década del ’60, es este: The times they are a-changin’. Corría 1963, cuando Dylan comenzó a trabajar en esta obra maestra. Era ya una leyenda del folk (cuando jamás se esperaba que revolucionaría el Rock) y andaba por ahí, en el New York de J.F.Kennedy, con su guitarra, su armónica y su fémina más fatal: Joan Baez. Los dos cantaban sobre la pobreza, la corrupción, el racismo, los derechos humanos y la justicia. Todas las canciones son propias de Dylan.

  

      La cuestión es que la foto-portada de este álbum es espectacular, así de sencillo, porque captura la esencia de un Bob Dylan en su etapa más conflictiva, más ansiosa por hacer algo que vaya más allá del Folk, algo que pronto (dos años después quizás) marcaría la trayectoria de música popular y la historia de su país. La grabación del álbum terminó el 31 de octubre de 1963, un mes antes del asesinato de J.F. Kennedy. Vaya época.

                                                 P.D.: Dejo a la curiosidad la historia detrás de esta fotografía.